Se eclipsaron la memoria y la soberbia,
una se sobrepuso por años,
la memoria se vengo hasta su retorno al polvo.
Sin herencias se disolvió de rabia,
sin rastro, sin rostro.
Ella jamás dejó de entregar vida,
el jamás se dejo morir sin pedir perdón en una plegaria,
pero en el cielo ya rebotaban las gotas de la lluvia
que pisaban los vagabundos.
mm
ResponderEliminar