Sentados en la inmensa mesa de la incertidumbre
las miradas no encontraban hogar en el lugar correcto
la ausencia de nuestras palabras escuchaban
el vértigo que se escondía en la hamaca del silencio
las ganas de cantar fotografiaban
el momento exacto en que las manos
intentaban abrazarse sigilosamente frente
a los expectantes ojos presentes,
mientras, nos observaban vasos sedientos de vino,
botellas vacías que vestían nuestros cuerpos
ocultos en el lugar donde todos cantan la misma
canción escrita por la armonía de la desesperación
que mas de uno podía corear el estribillo ya conocido
por todos
se esboza una sonrisa que enceguece los ojos
abrigado con un bello vestido tejido por la tristeza
mientras la lluvia recoge uno a uno los pasos
que se despiden dejando una huella en el
lugar en el cual la indecisión cortejo
esa soledad acompañada y anuncio una despedida
presencia de un error que se aloja sin indemnización,
mientras las risas y el desenfreno adornan esa pausa,
retorno al camino,
a los brazos equivocados.
a la pornografía de sangre
a las comidas frías
a la compañía de la muerte
desnuda en mi cama.
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