Errantes sendas cómplices del eterno retorno
el desencanto del esclavo de judas se vuelca
en busca del árbol de la constancia sin conciencia
aquel que no encarna lo miedos que desencadenan las
decisiones de los cobardes quienes viven para disfrutar
la recompensa que dona el engaño de la soledad
marchando sobre la incesable búsqueda que se abre pasos entre
sombras que desean encontrar el deseo,
perdidos en la inmensa fauna de mentiras propias
que extinguen la esperanza que sobrevive en un reflejo
esperando, impaciente, solo, el tiempo para aquel
encuentro desesperado, donde se junten los
cuerpos en busca de un instante de paz compartida
que extinguen la esperanza que sobrevive en un reflejo
esperando, impaciente, solo, el tiempo para aquel
encuentro desesperado, donde se junten los
cuerpos en busca de un instante de paz compartida
Momento donde todo es inexistente
Solo el lugar eterno que mezcla y retrata esa pintura
En la cual nos sentimos perfectos
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